Cómo hacemos red

Trabajamos desde la Redarquía, una forma alternativa de organización participativa, activa y colaborativa.

MAYISING

Las Mozas del agua tenemos una metodología de trabajo basada en la  REDARQUÍA, a diferencia de una organización jerárquica, nosotras  lo hacemos basándonos en el valor añadido de las personas, la autenticidad y la confianza.

La redarquía establece, una forma alternativa de organización que surge como resultado de las relaciones de participación y los flujos de actividad generados en entornos colaborativos. Un orden emergente (de abajo arriba) no necesariamente basado en el poder y la autoridad de la jerarquía formal (de arriba a abajo).

Nuestra redarquía se organiza a través de  estos principios:

- Colaboración. La colaboración es la forma más poderosa de crear valor. Todos/as podemos participar de forma voluntaria, en pie de igualdad, creando y compartiendo desde cualquier lugar, de forma colaborativa y global, en redes basadas en la confianza.

- Autogestión. Cada agente dispone de autonomía para tomar sus propias decisiones, y para gestionar su aportación al interés común. La coordinación se realiza por adaptación mutua, compromiso y colaboración. El modelo redárquico hace posible que autonomía y control no sean términos antagónicos -tal y como teníamos asumido- sino conceptos compatibles y complementarios, necesarios en la evolución de nuestras organizaciones.

- Transparencia. La transparencia de la información es el ingrediente fundamental, la auténtica clave para la emergencia del orden redárquico. Todos los elementos que forman parte de la red conocen la aportación de cada uno de los miembros. La transparencia del valor añadido es el camino mas directo hacia la consecución de los objetivos compartidos.

- Emergencia. Las soluciones no son el resultado de acciones planificadas desde la cúpula de la organización, sino que emergen de forma natural, de abajo arriba, fruto de la acción de esfuerzos pioneros locales y de la interacción en redes abiertas. El intercambio de información y el aprendizaje colaborativo en redes produce un efecto multiplicador: de los esfuerzos individuales -aparentemente irrelevantes- en distintos puntos de la red, surgen de repente cambios muy significativos y soluciones innovadoras a los retos complejos a los que se enfrenta la organización.

- Coherencia. Las organizaciones se adaptan a los cambios del entorno manteniendo su identidad y valores.

- Participación. El liderazgo y la innovación es una tarea que debe ser compartida por todos/as. Todos los agentes aportan en una redarquía. El proceso de creación es participativo, por lo que podemos decir que el sentido de pertenencia y el compromiso con la acción es mayor en las organizaciones redárquicas.

- Interdependencia. Todos los puntos de la red están conectados. Lo que ocurre en un punto de la red afecta a todos los otros puntos de la red. De ahí que la redarquía tome conciencia de todos los problemas -sociales, económicos, medioambientales- que afectan al mundo en su conjunto.

- Apertura. Tenemos una  estructura abierta capaz de auto-organizarse en función de la tarea a realizar. Precisamente una de las propiedades fundamentales de los sistemas abiertos es que no buscan la estabilidad, sino la interacción con el entorno, por lo que necesitan un cierto grado de desequilibrio para poder cambiar y crecer.

- Adaptabilidad. Basándose en la retroalimentación o feedback, la estructura redárquica es capaz de adaptarse de forma continua, en tiempo real, a un entorno que cambia constantemente. Frente a la planificación milimétrica, y al “aquí lo hemos hecho siempre así”, se impone el “hazlo realidad”, el “menos es más”, el sentido común, y la capacidad de cambiar rápidamente para adaptarse a las nuevas necesidades y nuevos desafíos de la sociedad.

- Libertad. Cuanto mayor es el grado de libertad, mayor es la estabilidad de la organización. Creamos un orden redárquico cuando en lugar de ocultar los conflictos y las contradicciones inherentes a toda relación humana, estimulamos la libertad para expresarlos.

- Felicidad. Una  organización justa y feliz facilita que alcancemos nuestra felicidad personal.

- Confianza. No hay redarquía sin colaboración y no hay colaboración sin confianza.

- Aprendizaje. El aprendizaje colectivo es una capacidad fundamental de las estructuras redárquicas.